La Fe Bíblica

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Ahora Ud. puede entender la Biblia

¡Tus pecados perdonados por Cristo Jesús ´por lo que Él hizo por Tí cuando murió en la Cruz! 

La Biblia: el libro de los Romanos Capítulos 5  – 8

CAPÍTULO 5

(60 d.C.)

LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE  JUSTIFICADOS pues por la Fe (este es el único camino en que uno puede ser justificado; se refiere a la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz), tenemos paz para con Dios (paz justificadora) por medio de nuestro Señor Jesucristo (lo que Él hizo en la Cruz): 2 Por El Cual también tenemos entrada por la Fe a esta Gracia (tenemos acceso a la Bondad de Dios por la Fe en Cristo) en la cual estamos firmes (en donde solo podemos pararnos firmes), y nos gloriamos en la esperanza (una esperanza que es garantizada) de la Gloria de Dios (nuestra Fe en Cristo siempre trae la Gloria a Dios; cualquier otra cosa más trae la gloria a uno mismo, que Dios nunca puede aceptar). 3 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones (en el hecho de que las tribulaciones no nos hacen daño):  sabiendo que la tribulación produce paciencia (señala a la característica de un hombre que no es desviado de su propósito intencionado y su lealtad a la Fe, ni por las más grandes pruebas y sufrimientos); 4 Y la paciencia, experiencia (señala a un resultado final); y la experiencia, esperanza (el producto natural de una experiencia aprobada). 5 Y la esperanza no avergüenza (en efecto, nos dice que esta no es una esperanza falsa); porque el Amor de Dios está derramado en nuestros corazones (el Amor de Dios causa todo esto) por el Espíritu Santo que nos es dado (todo esto es totalmente una obra del Espíritu Santo).6 Porque Cristo, cuando aún éramos sin fuerza alguna (antes de que fuéramos salvados), a Su tiempo (en el tiempo determinado) murió por los impíos (la totalidad de la humanidad se cayó en esta categoría). 7 Ciertamente apenas muere alguien por un Justo (no muchos harían tal):  con todo podrá ser que alguien osara morir por el bueno (algunos pocos quizás lo harían). 8 Mas Dios Encarece Su Amor para con nosotros (Cristo que muere para el impío es una prueba del Amor inconmensurable), porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Jesús murió para aquellos que amargamente Lo odiaban). 9 Luego mucho más, habiendo sido ahora (¡si Cristo muriera para nosotros mientras éramos aún pecadores, cuanto más Él hará para nosotros ahora que nosotros somos Redimidos y, de ese modo, somos reconciliados a Él!) Justificados en Su Sangre (somos justificados ahora, y la Sangre de Cristo está vigente como la garantía para aquella Justificación), por Él seremos salvos de la ira (la Ira de Dios, que siempre está manifestada contra el pecado). 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo (la única manera en que pudiéramos ser reconciliados; este Versículo derriba la doctrina “Jesús murió espiritualmente”), mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por Su Vida (no habla de Su Vida Perfecta, pero mejor dicho el derramamiento de la Sangre de Su Vida en el Calvario). 11 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo (debemos gloriarnos en nuestra Reconciliación a Dios, ya que esto es una confianza verdadera [I Cor. 1:31; II Cor. 10:17]), por El Cual hemos ahora recibido la Expiación (Reconciliación). ADÁN 12 Por tanto, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre (por Adán), y por el pecado la muerte (tanto muerte espiritual como física); y la muerte así pasó a todos los hombres (ya que todos estaban en Adán), pues que todos pecaron (todos nacen en el pecado, debido a la transgresión de Adán):13 (Porque hasta la Ley (la Ley de Moisés), el pecado estaba en el mundo (causado por la Caída de Adán):  pero no se imputa pecado no habiendo Ley (antes de que la Ley fue dada, el pecado y su Juicio inmediato no fueron imputados a la cuenta de aquellos que estaban viviendo en aquel entonces; pero por el hecho de la Caída de Adán, ellos eran todavía pecadores). 14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés (debido a la naturaleza de pecado que estaba en todos los hombres debido a la Caída de Adán), aun en los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adán (sin tener en cuenta que todos en esencia no cometieron la alta traición contra Dios, como hizo Adán, ellos eran todavía pecadores), el cual es figura DEL Que había de venir (Adán era la fuente de todo el pecado y muerte, mientras Cristo es la Fuente de toda la Redención y Vida). EL CONTRASTE 15 Mas no como el delito, tal fue el don gratuito (habría sido probablemente mejor traducido, “como la ofensa, mucho más el Don Gratuito”; el “Don Gratuito” se refiere a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, que se dirigió a todo lo que fue perdido en la Caída).  Porque si por el delito de aquel uno (Adán) murieron los muchos, mucho más abundó la Gracia de Dios (proclama el Poder inagotable de este atributo) a los muchos (este “Un Hombre,” el Señor Jesucristo, anuló la ofensa de “Un Hombre” Adán), y el Don por la Gracia (presenta a Jesús como aquel “Don”) de Un Hombre, Jesucristo (lo que Él hizo en la Cruz). 16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don (tanto mayor es el Don):  porque el juicio a la verdad vino de un pecado para condenación (por Adán), mas la Gracia vino de muchos delitos para Justificación (limpia de todo el pecado). 17 Porque, si por un delito reinó la muerte por uno (la Caída de Adán); mucho más los que reciben la abundancia de Gracia (no sólo “Gracia,” pero la “Abundancia de la Gracia”; todo hecho posible por la Cruz), y del Don de la Justicia (la Justicia es un Don de Dios que viene únicamente por Jesucristo, y es recibido por la Fe) reinarán en vida por Uno, Jesucristo.) (Esto proclama que el Creyente “reinará,” justo como la muerte hubiera reinado, pero de una posición de mucho más mayor poder que aquella de la muerte.)18 Así que de la manera que por un delito vino la culpa a todos los hombres para condenación (Juzgado por Dios para ser perdidos); así por un acto de Justicia de Uno (Cristo) vino la Gracia a todos los hombres para Justificación de vida (recibido por simplemente creyendo en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, que es la única respuesta para el pecado). 19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (los “muchos” se refiere a todos), así por la obediencia de Uno (obediente a la muerte, hasta la muerte de la Cruz [Fil. 2:8]) los muchos serán constituidos Justos (los “muchos” se refieren a todos los que creerán). 20 La Ley empero entró, para que el pecado creciese (la Ley de Moisés, para que la ofensa podría ser identificada).  Mas cuando el pecado creció, superabundó la Gracia (donde el pecado abundaba, la Gracia superabundaba, y luego aun más encima de esto):21 Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte (el pecado reina como un monarca absoluto en el ser de la persona no redimida), así también la Gracia reine por la Justicia para Vida Eterna por Jesucristo Señor nuestro (la Gracia reina para Vida, pero ésta reina “por la Justicia,” es decir, debido al Juicio Justo del pecado por Dios en el Calvario realizado en la Persona de Su Hijo Jesucristo). 

CAPÍTULO 6(60 d.C.)LA CRUZ ¿PUES qué diremos? (Esto tiene por motivo dirigirse la atención a Romanos 5:20.) ¿Perseveraremos en pecado para que la Gracia crezca? (Sólo porque la Gracia es mayor que el pecado no significa que el Creyente tiene licencia para pecar.) 2 En ninguna manera (presenta la respuesta de Pablo a la pregunta, “Fuera con tal pensamiento, no permita que tal cosa suceda”).  Porque los que somos muertos al pecado (muerto a la naturaleza del pecado), ¿cómo viviremos aun en él? (Esto demuestra lo que el Creyente es ahora en Cristo.)3 ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús (claramente dice que este Bautismo está en Cristo y no en agua [I Cor. 1:17; 12:13; Gál. 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:11-13]), somos bautizados en Su Muerte? (Cuando Cristo murió en la Cruz, en la Mente de Dios, morimos con Él; en otras palabras, Él se hizo nuestro Sustituto, y nuestra identificación con Él en Su Muerte nos da todas los beneficios para las cuales Él murió; ¡la idea es que Él hizo todo esto para nosotros!)4 Porque somos sepultados juntamente con Él por medio del bautismo para muerte (no sólo morimos con Él, pero fuimos sepultados con Él también, lo que significa que todo el pecado y la transgresión del pasado fueron sepultados; cuando ellos lo ponían en la Tumba, ellos ponían todos nuestros pecados en aquella Tumba también):  para que como Cristo resucitó de los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida (morimos con Él, fuimos sepultados con Él, y Su Resurrección era nuestra Resurrección a “Novedad de Vida”).5 Porque si fuimos plantados juntamente en Él (con Cristo) a la semejanza de Su Muerte (Pablo proclama la Cruz como el instrumento por el cual todas las Bendiciones vienen; en consecuencia, la Cruz siempre debe ser el Objeto de nuestra Fe, que da libertad de acción al Espíritu Santo para que obre dentro de nuestras vidas), así también lo seremos a la de Su Resurrección (podemos tener la “semejanza de Su Resurrección,” es decir, “viven esta Vida de Resurrección,” sólo mientras entendemos la “semejanza de Su Muerte,” que se refiere a la Cruz como el medio por el cual todo esto está hecho): 6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue Crucificado con Él (todo lo que éramos antes de la conversión), para que el cuerpo del pecado sea deshecho (el poder del pecado está quebrantado), a fin de que no sirvamos más al pecado (la culpa de pecado está quitada en la conversión, porque la naturaleza del pecado ya no gobierna dentro de nuestros corazones y vidas). 7 Porque él que es muerto (Él era nuestro Sustituto, y en la Mente de Dios, morimos con Él a base de la Fe que Cree), justificado es del pecado (puesto en libertad de la esclavitud de la naturaleza del pecado). 8 Y si morimos con Cristo (una vez más pertenece a la Cruz, y nosotros siendo Bautizados en Su Muerte), creemos que también viviremos con Él (tener la Vida de la Resurrección, que es la Vida más Abundante [Jn. 10:10]): 9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere (quiere decir que Su Obra era una Obra Terminada, y no requerirá nada más); la muerte no se enseñoreará más de Él (porque todo el pecado ha sido Expiado; en vista de que Cristo es nuestro Sustituto, si la muerte no tiene más dominio sobre Él, tampoco tiene más dominio sobre nosotros; esto significa que el poder de la naturaleza del pecado está quebrantado). 10 Porque el haber muerto, al pecado murió (la naturaleza pecaminosa) una vez (en efecto quiere decir, “Él murió a la naturaleza pecaminosa, una vez, para todos”):  pero en cuanto Él vive (la Resurrección), vive para Dios (se refiere al hecho que toda la vida viene de Dios, y que recibimos aquella vida en virtud de la Cruz y nuestra Fe con aquella Obra Terminada). 11 Así también vosotros pensad (cuenta) que de cierto estáis muertos al (el) pecado (mientras la naturaleza pecaminosa no está muerta, estamos muertos a la naturaleza pecaminosa en virtud de la Cruz y nuestra Fe en aquel Sacrificio, pero sólo mientras nuestra Fe continua en la Cruz), mas vivos a Dios (viviendo la Vida de la Resurrección) en Cristo Jesús Señor nuestro (se refiere a lo que Él hizo en la Cruz, que es el medio de esta Vida de la Resurrección). SANTIFICACIÓN 12 No reine (domine) pues el pecado (la naturaleza pecaminosa) en vuestro cuerpo mortal (demostrando que la naturaleza pecaminosa puede dominar otra vez en el corazón y la vida del Creyente, si el Creyente no constantemente mira a Cristo y la Cruz; “el cuerpo mortal” es neutral, que significa que puede ser usado para la Justicia o para la maldad), para que le obedezcáis en sus concupiscencias (las lujurias impías son realizadas por el cuerpo mortal, si la Fe no es mantenida en la Cruz [I Cor. 1:17-18]). 13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros (de su cuerpo mortal) al pecado por instrumento de iniquidad (la naturaleza pecaminosa):  antes presentaos a Dios (debemos rendirnos a Cristo y la Cruz; esto solo garantiza la victoria sobre la naturaleza del pecado) como vivos de los muertos (hemos sido levantados con Cristo en “Novedad de Vida”), y vuestros miembros a Dios por instrumentos de Justicia (esto puede ser hecho sólo en virtud de la Cruz y nuestra Fe en aquella Obra Terminada, y Fe que continua con aquella Obra Terminada a diario [Luc. 9:23-24]).14 Para que el pecado no se enseñoreará de vosotros (la naturaleza pecaminosa no ejercerá dominio sobre nosotros si como Creyentes seguimos ejerciendo la Fe en la Cruz de Cristo; por otra parte, la naturaleza pecaminosa seguramente ejercerá dominio sobre el Creyente):  pues no estáis bajo la Ley (quiere decir que si tratamos de vivir esta vida por algún tipo de la ley, no importa cuán buena que la ley podría estar en su propio derecho, concluiremos con la naturaleza del pecado ejerciendo dominio sobre nosotros), sino bajo la Gracia (la Gracia de Dios fluye al Creyente en una base interminable sólo mientras que el Creyente ejerza la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz; la Gracia es simplemente la Bondad de Dios ejercida por y a través del Espíritu Santo, y dado a los Santos inmerecidos de tal Bondad). 15 ¿Pues qué? (Esto presenta a Pablo que vuelve a la primera pregunta a la cual él preguntó en este Capítulo.) ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia? (Si pensamos tal cosa, entonces malentendemos completamente la Gracia.  La Gracia de Dios nos da la libertad de vivir una vida Santa, que hacemos por la Fe en Cristo y la Cruz, y no nos da licencia para pecar como algunos piensan.) ¡Dios no lo quiera! (Cada Creyente verdadero odia el pecado; ¡entonces la idea de vivir bajo su dominio es detestable y me quedo corto!) 16 ¿No sabéis que a quien os presentáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis (el Creyente o es esclavo a Cristo, ya que esto es lo que la palabra “siervo” significa, o es un esclavo al pecado, que él será si él no guarda su Fe en Cristo y la Cruz); o del pecado para muerte (otra vez permítanos declarar el hecho de que si el Creyente intenta vivir para Dios por algún método aparte de la Fe en la Obra Terminada de Cristo, el Creyente fracasá, no importa con cuánta fuerza él de otro modo lo intenta), o de la obediencia para Justicia? (Se requiera del Creyente que obedezca la Palabra del Señor.  Él no puede hacer esto dentro de su propia fuerza, pero sólo entendiendo que él recibe todas las cosas por lo que Cristo hizo en la Cruz y su Fe continuada en aquella Obra Terminada, aun a diario.  Entonces el Espíritu Santo, Quien Solo puede hacernos lo que deberíamos ser, puede llevar a cabo Su obra dentro de nuestras vidas.)17 Empero gracias a Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado (esclavos a la naturaleza pecaminosa, lo que éramos antes de que fuéramos salvos), habéis obedecido de corazón a aquella forma de Doctrina (Jesucristo y Él Crucificado; el entendimiento que todas las cosas vienen al Creyente de Dios por el medio de la Cruz) a la cual sois entregados (el Señor dio esta “forma de la Doctrina” a Pablo, y él nos la dio en sus Epístolas). 18 Y libertados del pecado (ser hecho libre de la naturaleza del pecado; esta no tiene más poder sobre el Creyente, pero sólo cuando seguimos contemplando la Cruz), sois hechos siervos de la Justicia (mientras que usted era antes un esclavo a la naturaleza del pecado, usted es ahora un esclavo a la Justicia; si la Fe está mantenida en la Cruz, hay una atracción constante del Creyente hacia la Justicia). 19 Hablo en términos humanos por la flaqueza de vuestra carne (“términos humanos” pertenece a la Caída, que ha hecho la carne débil; esto habla de nuestra propia fuerza personal y capacidad propia):  que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros a servir a la inmundicia (que el Creyente hará, si el objeto de su Fe es algo fuera de la Cruz) y a la iniquidad para la iniquidad (sin la Fe constante en la Cruz, la situación del Creyente en cuanto al pecado irá de mal en peor); así ahora para Santidad presentéis vuestros miembros a servir a la Justicia (que, como repetidamente dicho, sólo puede ser hecho por la Fe constante en la Cruz; dándose cuenta que es por y a través de la Cruz que recibimos todas las cosas, y que el Espíritu Santo, Quien Solo puede desarrollar Justicia y Santidad en nuestras vidas, obra exclusivamente por la Cruz). 20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado (esclavos al pecado), erais libres acerca de la Justicia (habla de nuestras vidas antes de conversión a Cristo). 21 ¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? (Esto significa que absolutamente nada de valor alguno puede salir de la experiencia pecadora.  Es imposible que haya buena fruta alguna.)  Porque el fin de ellas es muerte (si el Creyente rechaza de mirar a la Cruz, pero de otro modo mira a otra cosa en cuanto a su Santificación, el dominio de la naturaleza pecaminosa va a ser el resultado, y la muerte espiritual será la conclusión; ¡la Cruz es la única respuesta para el pecado!). 22 Mas ahora (desde llegarse a Cristo) librados del pecado (puesto en libertad de la naturaleza pecaminosa), y hechos siervos (esclavos) a Dios (pero este yugo es un yugo ligero [Mat. 11:28-30]), tenéis por vuestro fruto la Santificación (que el Espíritu Santo se llevará a cabo, si la Cruz siempre es el Objeto de nuestra Fe), y por fin la Vida Eterna (entonces el Creyente tiene la alternativa “de muerte,” que es el resultado final de confianza en otra cosa fuera de Cristo y la Cruz, o la “Vida Eterna,” que es el resultado de confiar en Cristo y la Cruz). 23 Porque la paga del pecado es muerte (habla de la muerte espiritual, que es la separación de Dios); mas la Dádiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (como dicho, todo esto, sin excepción, nos viene por el medio de lo que Cristo hizo en la Cruz, que exige que la Cruz siempre sea el Objeto de nuestra Fe, así dando al Espíritu Santo la libertad de acción para obrar dentro de nuestras vidas y producir Su Fruto). CAPÍTULO 7(60 d.C.)LA LEY Y EL PECADO 

¿IGNORÁIS, Hermanos (Pablo habla a los Creyentes), (porque hablo con los que saben la Ley,) (él habla de la Ley de Moisés, pero esto podría referirse a cualquier tipo de la Ley religiosa) que la Ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? (La Ley ejerce dominio mientras él trata de vivir según la Ley.  Desgraciadamente, no entendiendo la Cruz en cuanto a la Santificación, prácticamente la totalidad de la Iglesia trata actualmente de vivir para Dios por medio de la Ley.  Deje al Creyente entender que hay sólo dos lugares que él puede estar, la Gracia o la Ley.  Si él no entiende la Cruz como esto se refiere a la Santificación, que es el único medio de la victoria, él será automáticamente bajo la Ley, que garantiza el fracaso.)2 Porque la mujer que está sujeta al marido mientras el marido vive está obligada a la Ley (presenta a Pablo que usa la analogía de la obligación del lazo matrimonial); mas muerto el marido, libre es de la Ley del marido (significa que ella está libre de casarse otra vez). 3 Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón (en efecto, la mujer ahora tiene a dos maridos, al menos en los Ojos de Dios; después de esta analogía, el Espíritu Santo por Pablo nos dará una gran verdad; muchos Cristianos viven una vida del adulterio espiritual; ellos están casados con Cristo, pero ellos sirven, en efecto, a otro marido, “la Ley”; ¡esto es una analogía verdadera!):  mas si su marido muriere (la Ley está muerta en virtud de Cristo que ha cumplido la Ley desde todo punto de vista), es libre de la Ley (si el marido muere, la mujer está libre para casarse y servir a otro; la Ley de Moisés, satisfecha en Cristo, está muerta ahora para el Creyente y el Creyente está libre para servir a Cristo sin la Ley teniendo cualquier parte integrante en su vida o en el modo de vivir); de tal manera que no será adúltera, si fuere de otro marido (presenta al Creyente ahora como casado con Cristo, y ya no conforme a la obligación a la Ley). 4 Así también vosotros, Hermanos míos, estáis muertos a la Ley (la Ley no está muerta en sí, pero estamos muertos para la Ley porque estamos muertos para sus efectos; esto significa que no debemos tratar de vivir para Dios por medio de la Ley,” si es la Ley de Moisés, o Leyes inventadas por otros hombres o de nosotros mismos; debemos estar muertos para toda la Ley) por el Cuerpo de Cristo (esto se refiere a la Crucifixión de Cristo, que satisfizo las demandas de la Ley quebrantada que no pudimos satisfacer; pero Cristo lo hizo para nosotros; habiendo cumplido la Ley desde todo punto de vista, el Cristiano no está obligado a la Ley en ninguna manera, sólo a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz); para que seáis de otro (hablando de Cristo), a saber, del que resucitó de los muertos (somos levantados con Él en novedad de vida, y deberíamos entender siempre que Cristo ha provisto, provee realmente, y proveerá cada necesidad nuestra; lo contemplamos exclusivamente, refiriéndonos a lo que Él hizo para nosotros en la Cruz), para que produzcamos fruto a Dios (el fruto apropiado sólo puede ser producido por el Creyente que constantemente mira a la Cruz; de hecho, Cristo nunca debe ser separado de la Obra de la Cruz; hacer así es producir a “otro Jesús” [II Cor. 11:4]). 5 Porque mientras estábamos en la carne (puede referirse a la condición no salva o al Creyente que intenta vencer los poderes del pecado por sus propios esfuerzos, es decir, “la carne”), los afectos de los pecados (denota estar bajo el poder de la naturaleza pecaminosa, y se refiere a las “pasiones de la naturaleza pecaminosa”) que eran por la Ley (el efecto de la Ley debe revelar el pecado, que la Ley está diseñada hacer si esto es la Ley de Dios o Leyes inventadas por nosotros; esto no significa que es malo, ya que no es; esto sólo significa que no hay ninguna victoria en la Ley, sólo la Revelación del pecado y de su pena), obraban en nuestros miembros produciendo fruto para muerte (cuando el Creyente intenta vivir para el Señor por medio de la Ley, que desgraciadamente la mayor parte de la Iglesia moderna hace, el resultado final va a ser el pecado y el fracaso; de hecho, esto no puede ser de ninguna otra manera; ¡déjenos decirlo otra vez! si el Creyente no entiende la Cruz, en cuanto a esta se refiere a la Santificación, entonces el Creyente va a tratar de vivir para Dios por medio de la Ley; la tristeza es que la mayoría de las personas en la Iglesia moderna piensan que ellos están bajo la Gracia, cuando en realidad ellos viven conforme a la Ley porque no entiendan la Cruz). 6 Mas ahora estamos libres de la Ley (liberado de sus exigencias justas, significando que Cristo ha pagado su pena), habiendo muerto (muerto a la Ley en virtud de haber muerto con Cristo en la Cruz) a aquella en la cual estábamos detenidos (fuimos dominados una vez por la naturaleza pecaminosa); para que sirvamos en novedad de Espíritu (se refiere al Espíritu Santo y no el espíritu del hombre; el Creyente tiene un completamente nuevo modo de vivir, que es la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz de nuestra parte; esto garantiza la victoria perpetua), y no en la antigüedad de la letra (esto se refiere a la Ley de Moisés; la mayoría de los Creyentes modernos sostendrían que ellos no viven conforme a la Ley de Moisés; pero, como hemos dicho, la verdad es si ellos no entienden la Cruz en cuanto a que se refiere a la Santificación, luego de algún modo ellos todavía viven conforme a aquella antigua Ley). LA LUCHA CONTRA EL PECADO 7 ¿Qué pues diremos? (En Versículos 1 al 6 de este Capítulo, Pablo ha mostrado que el Creyente ya no está bajo la Ley; en el resto del Capítulo, él muestra que un Creyente que se pone conforme a la Ley, así dejando de servirse de los recursos de la Gracia, es un Cristiano derrotado.)  ¿La Ley es pecado?  ¡Dios no lo quiera! (La condición del hombre no es causada por la Ley de Dios, ya que la Ley es Santa; mejor dicho está expuesta.)  Empero, yo no conocí el pecado, sino por la Ley (quiere decir que la Ley de Moisés definió lo que el pecado en efecto es, pero no dio ningún poder de vencer el pecado):  porque tampoco conociera la concupiscencia, si la Ley no dijera, No codiciarás (nos dice que el deseo por el cual está prohibido es la primera forma consciente del pecado; ¡esta es la naturaleza pecaminosa en acción!). 8 Mas el pecado (la naturaleza pecaminosa), tomando ocasión, obró en mí por el Mandamiento toda concupiscencia (“la concupiscencia” es un “deseo malo,” significa, si el Creyente intenta vivir para Dios por los medios fuera de la Cruz, él será gobernado por los “deseos malos”; y no importa cuán dedicado él podría ser de otro modo, él no será capaz de parar el proceso en aquella manera, con ello irá de mal en peor).  Porque sin la Ley el pecado está muerto (quiere decir que la Ley de Moisés totalmente expuso lo que estaba ya en el corazón del hombre; esto es uno de los motivos por los cuales Dios dio la Ley). 9 Así que, yo sin la Ley vivía por algún tiempo (Pablo se refiere a sí mismo personalmente y su conversión a Cristo; la Ley, él declara, no tenía nada que ver con aquella conversión; tampoco esto tuvo algo que ver con su vida en Cristo):  mas venido el Mandamiento (acaba de ser salvo, y no entendiendo la Cruz de Cristo, él trató de vivir para Dios guardando los Mandamientos por su propia fuerza y poder; en su defensa, nadie más de ese entonces entendió la Cruz; de hecho, el significado de la Cruz, que es realmente el significado del Nuevo Convenio, sería dado a Pablo), el pecado revivió (la naturaleza de pecado siempre, sin excepción, revivificará bajo tales circunstancias, que causa el fracaso), y yo morí (él no quería decir que él físicamente murió, como sería obvio, pero que él murió al Mandamiento; en otras palabras, él fracasó en obedecer no importa cuanto él esforzaba en su intento; ¡deje que a todos los Creyentes entiendan que si el Apóstol Pablo no pudiera vivir para Dios de esta manera, tampoco puede usted!). 10 Y hallé que el Mandamiento con mira de vida (se refiere a los Diez Mandamientos), para mí resultó para muerte (quiere decir que la Ley reveló el pecado, como ella siempre hace, y sus pagos que son la muerte; en otras palabras, no hay ninguna victoria en tratar de vivir según la Ley; debemos vivir por la Fe, refiriéndose a la Fe en Cristo y la Cruz). 11 Porque el pecado (la naturaleza pecaminosa), tomando ocasión, me engañó (Pablo pensó, ahora que él había aceptado a Cristo, por aquel mero hecho solo él podría obedecer seguramente al Señor en todo aspecto; pero él encontró que él no podía, y ni puede usted, al menos por aquella manera) por el Mandamiento (de ninguna manera culpa el Mandamiento, pero que el Mandamiento realmente excitó la naturaleza pecaminosa, y lo pasaba a primera plana, que precisamente es lo que fue diseñado hacer), y por él me mató (a pesar de todos sus esfuerzos para vivir para el Señor por medio del Guardar de la Ley, él fracasó; ¡y otra vez, digo, así hará usted también!). 12 De manera que la Ley a la verdad es Santa (señala al hecho que esta es la Revelación de Dios de Sí Mismo; el problema no está en la Ley de Dios, el problema está en nosotros), y el Mandamiento Santo, y justo, y bueno (la Ley parece a un espejo que muestra al hombre lo que él es, pero no contiene ningún poder de cambiarlo). 13 ¿Luego lo que es bueno, a mí me es hecho muerte?  ¡Dios no lo quiera! (Otra vez, esto no es la Ley que tiene la culpa, pero mejor dicho el pecado en el hombre que está opuesto a la Ley.)  Sino que pecado (la naturaleza pecaminosa), para mostrarse pecado (proclama la intención Divina de la Ley, a saber que el pecado podría mostrar sus colores verdaderos), por lo bueno me obró la muerte (la Ley estaba bien, y está bien, pero si uno intenta guardar sus preceptos morales por los medios fuera de la Fe constante en la Cruz, el resultado final será “la obra de la muerte” en vez de la vida; todo esto puede ser hecho, pero sólo por Fe en Cristo y la Cruz); haciéndose pecado (la naturaleza pecaminosa) sobremanera pecaminoso por el Mandamiento (esto confunde al Creyente enormemente; él trata de vivir para Dios, e intentando con toda su fuerza y poder, pero continuamente fracasa; ¡él no entiende por qué! la verdad es que nadie puede vivir para Dios de esta manera; esto no es la orden prescrita de Dios; aquel orden es la Cruz).14 Porque sabemos que la Ley es espiritual (se refiere al hecho de que la Ley es totalmente por Dios y de Dios):  mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado (se refiere a la Caída de Adán, que ha afectado a toda la humanidad y para siempre; esto significa que nadie, aun los Creyentes Llenos del Espíritu, pueden guardar la Ley de Dios si ellos intentan hacer así fuera de la Fe en la Cruz; en otras palabras, todo está en Cristo). 15 Porque lo que hago (el fracaso), no lo entiendo (debería haber sido traducido, “Yo no entiendo”; éstos no son las palabras de un hombre inconverso, como algunos afirman, pero mejor dicho un Creyente que intenta y fracasa):  ni lo que quiero, hago (se refiere a la obediencia que él quiere dar a Cristo, pero mejor dicho fracasa; ¿por qué? como Pablo explicó, el Creyente está casado con Cristo, pero es infiel a Cristo por medio de espiritualmente cohabitar con la Ley, que frustra la Gracia de Dios; esto significa que el Espíritu Santo no ayudará a tal persona, que garantiza el fracaso [Gál. 2:21]); antes lo que aborrezco, aquello hago (se refiere al pecado en su vida que él no quiere hacer, y de hecho odia, pero se encuentra incapaz de pararse; lamentablemente, debido al hecho de no entender la Cruz en cuanto a que se refiere a la Santificación, esta es la situación grave de la mayoría de los Cristianos modernos).16 Y si lo que no quiero, esto hago (presenta a Pablo haciendo algo en contra de su voluntad; él no quiere hacerlo, e intenta no hacerlo, independientemente de lo que podría ser, pero se encuentra haciéndolo de todos modos), apruebo que la Ley es buena (simplemente quiere decir que la Ley de Dios obra como debe obrar; ésta define el pecado, demostrando el hecho de que la naturaleza pecaminosa gobernará en el corazón del hombre si no está tratado correctamente). 17 De manera que ya no obro aquello (¡esto ha sido malinterpretado por muchos! esto significa, “podría fallar, pero no es lo que quiero hacer”; ningún Cristiano verdadero quiere pecar porque ahora la Naturaleza Divina está en su vida y debe de tener el dominio, no la naturaleza pecaminosa [II Ped. 1:4]), sino pecado (la naturaleza pecaminosa) que mora en mí (a pesar de que algunos Predicadores afirman que la naturaleza pecaminosa se fue del Cristiano, Pablo aquí claramente dice que la naturaleza pecaminosa está todavía en el Cristiano; sin embargo, si nuestra Fe permanece constante en la Cruz, la naturaleza pecaminosa estará inactiva, causándonos ningún problema; de otro modo, esto causará grandes problemas; mientras que la naturaleza pecaminosa “more” en nosotros, no se debe de “tener el dominio” en nosotros). 18 Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne,) no mora el bien (habla de la propia capacidad del hombre, o mejor dicho la carencia de eso en comparación con el Espíritu Santo, al menos cuando se trata de cosas espirituales):  porque tengo el querer (Pablo habla aquí de su fuerza de voluntad; desgraciadamente, la mayoría de los Cristianos modernos tratan de vivir para Dios por medio de la fuerza de voluntad, pensando falsamente que ya que ellos han venido a Cristo, ellos son libres ahora para decir “No” al pecado; es el modo incorrecto de mirar la situación; el Creyente no puede vivir para Dios por el poder de la fuerza de voluntad; mientras la voluntad es definitivamente importante, sola no es suficiente; el Creyente debe ejercer la Fe en Cristo y la Cruz, y hacerlo constantemente; entonces él tendrá la capacidad y la fuerza para decir “Sí” a Cristo, que automáticamente dice, “No” a las cosas del mundo); mas efectuar el bien no lo alcanzo (fuera de la Cruz, es imposible encontrar un modo de hacer el bien). 19 Porque no hago el bien que quiero (si confío en mí mismo, y no la Cruz):  mas el mal que no quiero (no quiero hacer), éste hago (que es exactamente lo que cada Creyente hará no importa con cuanta fuerza él intenta de hacer de otro modo, si él intenta de vivir esta vida fuera de la Cruz [Gál. 2:20-21]). 20 Y si hago lo que no quiero (lo que es exactamente lo que pasará si el Creyente trata de vivir esta vida fuera de la Orden Prescrita de Dios), ya no obro yo, sino el pecado (la naturaleza pecaminosa) que mora en mí (esto enérgicamente declara que el Creyente tiene una naturaleza pecaminosa; en el Texto Griego original, si esto contiene el artículo definido antes de la palabra “pecado” que al principio leyó “el pecado,” esto no habla de los actos del pecado, pero mejor dicho la naturaleza pecaminosa o la mala naturaleza; la idea no se deshace de la naturaleza pecaminosa, que realmente no puede ser hecho, sino mejor dicho controlarlo, que el Apóstol nos ha dicho cómo hacer en Romanos, caps. 6 y 8; cuando la Trompeta suena, seremos cambiados y no habrá más naturaleza pecaminosa [Rom. 8:23]). 21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta Ley (no se refiere en este caso a la Ley de Moisés, pero mejor dicho a la “Ley del pecado y la muerte” [Rom. 8:2]), que el mal (la mala naturaleza) está en mí (la idea es que la naturaleza pecaminosa siempre va a estar con el Creyente; no hay ninguna indirecta en el Griego que su permanencia es temporal, al menos hasta los sonidos de la Trompeta; podemos dirigirnos con éxito a la naturaleza pecaminosa de sólo un modo, y es por la Fe en Cristo y la Cruz, lo cual Pablo detallará en el siguiente Capítulo). 22 Porque según el hombre interior (se refiere al espíritu y el alma del hombre que ahora han sido regenerados), me deleito en la Ley de Dios (se refiere a la Ley moral de Dios ocultado en los Diez Mandamientos): 23 Mas veo otra Ley en mis miembros (la Ley del pecado y de la muerte deseando usar mi cuerpo físico como un instrumento de la injusticia), que se rebela contra la Ley de mi mente (esta es la Ley del deseo y la fuerza de voluntad), y que me lleva cautivo a la Ley del pecado (la Ley del pecado y de la muerte) que está en mis miembros (que funcionará por medio de mis miembros, y me hará un esclavo a la Ley del pecado y de la muerte; esto pasará al Cristiano más consagrado si aquel Cristiano no constantemente ejerce la Fe en Cristo y la Cruz, dándose cuenta que es por la Cruz que todos los poderes de las tinieblas fueron derrotados [Col. 2:14-15]). 24 ¡Miserable hombre de mí! (Cualquier Creyente que intenta vivir para Dios fuera del Orden Prescrito de Dios, que es “Jesucristo y Él Crucificado,” vivirá de hecho una existencia desgraciada y miserable.  Esta vida sólo puede ser vivida de un modo, y aquel camino es la Cruz.) ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte? (El instante que él grita “Quién,” él encuentra el camino a la Victoria, ya que él visita ahora a una Persona para la ayuda, y aquella Persona es Cristo; realmente, el Texto Griego es masculino, indicando a una Persona.)25 Gracias doy a Dios por Jesucristo Señor nuestro (presenta a Pablo revelando la respuesta a su propia pregunta; la Liberación llega a través de Jesucristo y Cristo Solo, y más en particular lo que Jesús hizo en el Calvario y la Resurrección).  Así que yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios (la “voluntad” es el gatillo, pero dentro de sí no puede hacer nada a menos que el arma sea cargado por el poder explosivo; aquel Poder es la Cruz); mas con la carne a la Ley del pecado (si el Creyente recurre a la carne,” [es decir, “la obstinación, el auto-esfuerzo, esfuerzo religioso”] que se refiere a su propia capacidad fuera de Cristo y la Cruz, él no servirá la Ley de Dios, pero mejor dicho la Ley del pecado). CAPÍTULO 8(60 d.C.)LA VIDA EN EL ESPÍRITU 

AHORA pues, ninguna condenación (culpa) hay para los que están en Cristo Jesús (se refiere anteriormente a Romanos 6:3-5 y nosotros siendo Bautizados en Su Muerte, que habla de la Crucifixión), los que no andan conforme a la carne (dependiendo en la fuerza personal y capacidad de alguien o grandes esfuerzos religiosos para vencer el pecado), mas conforme al Espíritu (el Espíritu Santo trabaja exclusivamente dentro de los límites legales de la Obra Terminada de Cristo; nuestra Fe en aquella Obra Terminada, es decir, “la Cruz,” garantiza la ayuda del Espíritu Santo, que garantiza la Victoria). 2 Porque la Ley (lo que estamos a punto de dar es una Ley de Dios, ideado por el Carácter Divino en la eternidad pasada [I Ped. 1:18-20]; esta Ley, de hecho, es “la Orden Prescrita de Dios para la Victoria”) del Espíritu (el Espíritu Santo, es decir, “la manera que el Espíritu obra”) de Vida (toda la vida viene de Cristo, pero por el Espíritu Santo [Jn. 16:13-14]) en Cristo Jesús (cualquier tiempo Pablo usa este término o uno de sus derivados, él se refiere, sin falta, a lo que Cristo hizo en la Cruz, lo que hace que esta “vida” sea posible) me ha librado (me otorgaba Victoria total) de la Ley del pecado y de la muerte (éstas son las dos Leyes más poderosas en el Universo; la “Ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús” sola es más fuerte que la “Ley del Pecado y de la Muerte”; esto significa que si el Creyente intenta vivir para Dios por alguna manera aparte de la Fe en Cristo y la Cruz, él está condenado al fracaso).3 Lo que la Ley no pudo hacer porque no pudo contra la naturaleza del pecado, por cuanto era débil por la carne (aquellos bajo la Ley tenían sólo su fuerza de voluntad, que es de modo deplorable insuficiente; entonces a pesar de cómo ellos se esfuerzan en su intento, ellos eran incapaces de guardar la Ley en aquel entonces, y la misma inhabilidad persiste actualmente; cualquiera persona que trata de vivir para Dios por un sistema de leyes está condenada al fracaso, porque el Espíritu Santo no funcionará en aquella capacidad), Dios enviando a Su Hijo (se refiere a la condición indefensa del hombre, incapaz de salvarse e incapaz de guardar hasta una Ley simple y, por lo tanto, en necesidad extrema de un Salvador) en semejanza de carne de pecado (esto significa que Cristo era realmente humano, se conformó de apariencia a la carne que está caracterizada por el pecado, sin embargo libre del pecado), y a causa del pecado (para expiar por el pecado, destruir su poder, y salvar y Santificar a sus víctimas), condenó al pecado en la carne (destruyó el poder del pecado dando a Su Cuerpo Perfecto como un Sacrificio a favor del pecado, que lo hizo posible para que el pecado sea derrotado en nuestra carne; todo fue hecho posible por medio de la Cruz): 4 Para que la Justicia de la Ley fuese cumplida en nosotros (la Ley encontrando su realización completa en nosotros sólo puede ser hecha por la Fe en Cristo, y lo que Cristo ha hecho para nosotros en la Cruz), que no andamos conforme a la carne (no según nuestra propia fuerza y capacidad), mas conforme al Espíritu (la palabra “andar” se refiere a la manera en la cual ordenamos nuestra vida; cuando colocamos nuestra Fe en Cristo y la Cruz, entendiendo que todas las cosas nos vienen de Dios por medio de la Cruz, siempre haciéndolo el Objeto de nuestra Fe, el Espíritu Santo puede obrar entonces poderosamente dentro de nosotros, produciendo el Fruto del Espíritu; ¡es lo que “andamos conforme al Espíritu” realmente significa!). 5 Porque los que viven conforme a la carne de las cosas que son de la carne se ocupan (se refiere a Creyentes que tratan de vivir para el Señor por los medios aparte de la Fe en la Cruz de Cristo); mas los que conforme al Espíritu de las cosas del Espíritu (aquellos que colocan su Fe en Cristo y la Cruz, lo hacen exclusivamente; ellos hacen lo que el Espíritu desea, que solo puede traer la Victoria). EL CONTRASTE 6 Porque la mente puesta en la carne es muerte (esto no se refiere a mirar demasiado la Televisión, como algunos piensan, pero mejor dicho al tratar de vivir para Dios fuera de Su Orden Prescrita; los resultados serán el pecado y la separación de Dios); mas la intención del Espíritu es vida y paz (la Orden Prescrita de Dios es la Cruz; esto exige nuestra Fe constante en aquella Obra Terminada, que es el Camino del Espíritu Santo). 7 Por cuanto la mente puesta en la carne es enemistad contra Dios (otra vez, esto se refiere al intento de vivir para Dios por los medios además de la Cruz, que coloca uno “contra Dios”):  porque no se sujeta a la Ley de Dios, ni tampoco puede (en su forma más simple quiere decir que lo que está siendo hecho, fuera lo que fuera, no está en la orden prescrita de Dios, que es la Cruz). 8 Así que los que están en la carne no pueden agradar a Dios (se refiere al Creyente que intenta vivir su Vida Cristiana por los medios aparte de la Fe en Cristo y la Cruz). 9 Mas vosotros no estáis en la carne (en un sentido de la palabra hace la pregunta, “¿ya que usted es ahora un Creyente y ya no confiando en la carne, por qué recurre usted a la carne?”), sino en el Espíritu (como un Creyente, usted ahora tiene el privilegio de ser guiado y autorizado por el Espíritu Santo; sin embargo, Él hará tal para nosotros sólo sobre la premisa de nuestra Fe en la Obra Terminada de Cristo), si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros (si usted es realmente salvo).  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, tal no es de Él (Pablo dice que la obra del Espíritu en nuestras vidas fue hecho posible por lo que Cristo hizo en el Calvario, y la Resurrección).10 Empero si Cristo está en vosotros (Él está en usted por el Poder y la Persona del Espíritu [Gál. 2:20]), el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado (quiere decir que el cuerpo físico ha sido rendido incapaz debido a la Caída; en consecuencia, el Creyente que trata de vencer por la fuerza de voluntad presenta una tarea infructuosa); mas el Espíritu vive a causa de la Justicia (sólo el Espíritu Santo puede hacernos lo que deberíamos ser, lo que significa que no podemos hacerlo nosotros mismos; otra vez, Él realiza todo lo que Él hace dentro de los límites de la Obra Terminada de Cristo). 11 Y si el Espíritu (el Espíritu Santo) de Aquél (de Dios) que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros (y Él definitivamente lo hace), Él que levantó a Cristo Jesús de los muertos vivificará también vuestros cuerpos mortales (nos da poder en nuestros cuerpos mortales para que podríamos vivir una vida victoriosa) por Su Espíritu Que mora en vosotros (tenemos el mismo poder en nosotros, por el Espíritu, que levantó a Cristo de los muertos, y está disponible a nosotros sólo sobre la premisa de la Cruz y nuestra Fe en aquel Sacrificio). 12 Así que, Hermanos (quiere decir que Pablo se dirige a los Creyentes), deudores somos (se refiere a lo que debemos a Jesucristo por lo que Él ha hecho para nosotros en la Cruz), no a la carne (no debemos nada a nuestra propia capacidad, queriendo decir que tal no puede salvarnos ni darnos la victoria), para que vivamos conforme a la carne (“vivamos conforme a la carne” pertenece a nuestras obras, que Dios nunca puede aceptar, y que nunca pueden traernos la victoria, pero mejor dicho sólo la derrota). 13 Porque si viviereis conforme a la carne (según su propia fuerza y capacidad, que está fuera de la Orden Prescrita de Dios), moriréis (usted no será capaz de vivir una vida Cristiana victoriosa); mas si por el Espíritu (por el Poder del Espíritu Santo) mortificáis las obras de la carne (que el Espíritu Santo Solo puede hacer), viviréis (andará en victoria; pero otra vez, a pesar de correr el riesgo de ser demasiado repetitivo, nunca debemos olvidar que el Espíritu obra totalmente y completamente dentro de los límites de la Cruz de Cristo; esto significa que siempre debemos hacer la Cruz el Objeto de nuestra Fe, dándolo facultad para obrar). LA LIBERACIÓN 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios (el Espíritu siempre nos guiará a la Cruz), los tales son hijos de Dios (vivimos como hijos de Dios, que se refiere a la victoria total dentro de cada aspecto de nuestras vidas; si la naturaleza pecaminosa domina a una persona, él seguramente no vive como un hijo de Dios). 15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre (intentar de vivir según un sistema de obras y leyes sólo tendrá éxito en la colocación de uno mismo en la “esclavitud”) para estar otra vez en temor (tal vida crea un clima perpetuo del temor en el corazón de tal Creyente); mas habéis recibido el Espíritu de Adopción (el Espíritu Santo nos ha adoptado dentro de la Familia de Dios), por el cual clamamos, Abba, Padre (el Espíritu Santo facilita al Hijo de Dios para que pueda llamar a Dios “Padre,” que está hecho así debido a Jesucristo). 16 Porque el mismo Espíritu (Él Mismo) da testimonio a nuestro espíritu (quiere decir que constantemente Él nos está diciendo y nos está atestiguando ciertas cosas) que somos Hijos de Dios (significa que somos tal ahora, y deberíamos disfrutar de todos los privilegios de tal; podemos hacer así si entenderemos que todos estos privilegios nos vienen de Dios, por el medio de la Cruz):17 Y si hijos (Hijos de Dios), también herederos (un privilegio); herederos de Dios (el enriquecimiento más alto de todos), y coherederos de Cristo (todo lo que pertenece a Cristo nos pertenece por medio de la Cruz, que fue hecha para nosotros); si empero padecemos juntamente con Él (no pertenece al mero sufrimiento, pero mejor dicho sufriendo “con Él,” refiriéndose a Su sufrimiento en la Cruz que nos trajo la victoria total), para que juntamente con Él seamos glorificados (Él ha sido glorificado, y seremos glorificados; todo hecho posible por la Cruz). 18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece (habla del mundo y su condición debido a la Caída) no es de comparar con la gloria venidera (la gloria del futuro tiempo venidero no tendrá nada que ver con la miseria de este tiempo presente) que en nosotros ha de ser manifestada (nuestra gloria será una gloria reflectante, que viene de Cristo). 19 Porque la esperanza solícita de las criaturas (debería haber sido traducido, “porque la esperanza seria de la Creación”) espera la manifestación de los hijos de Dios (pertenece a la Resurrección venidera de Vida). 20 Porque las criaturas (la Creación) sujetas fueron a vanidad (la Caída de Adán señaló la caída de la Creación), no de su voluntad (la Creación no pecó, justo como tal no pueda pecar, pero se hizo sujeto al resultado del pecado que es la muerte), mas por causa Del Que las sujetó con Esperanza (habla de Dios como Quien dictó la sentencia debido a la Caída de Adán, pero al mismo tiempo nos dio una “Esperanza”; aquella “Esperanza” es Cristo, Quien rectificará todas las cosas), 21 De que también las mismas criaturas (la Creación) serán libradas (presenta esta “Esperanza” como surtiendo efecto en aquella Liberación, que Él hizo por la Cruz) de la servidumbre de corrupción (habla de mortalidad, es decir, “muerte”) en la libertad gloriosa de los Hijos de Dios (¡cuando el hombre se cayó, la Creación se cayó! cuando el hombre será liberado, la Creación será liberada también, y está expresada en la palabra “también”). 22 Porque sabemos que todas las Criaturas (todo ha sido afectado por la rebelión de Satanás y la Caída de Adán) gimen a una, y a una están gimiendo con dolores de parto hasta ahora (se refiere al deseo común de los elementos de la Creación de ser devueltos a su perfección original). 23 Y no sólo ellas (la Creación, y todo lo que esto incluye), mas también nosotros mismos (se refiere a los Creyentes), que tenemos las Primicias del Espíritu (aunque Jesús se trataba a cada una de las cosas perdidas en la Caída en la Cruz, sólo tenemos una parte de aquella posesión ahora, con el resto que vendrá en la Resurrección), aun nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos (proclama el hecho obvio que todo lo que Jesús pagó en la Expiación no ha sido todavía totalmente realizado), esperando la Adopción (debería ser traducido, “esperando el cumplimiento del proceso, que la Adopción en la Familia de Dios garantiza”), es a saber, la Redención de nuestro cuerpo (la glorificación de nuestro cuerpo físico que ocurrirá en la Resurrección). 24 Porque en esperanza somos salvos (quiere decir que la mayor parte de nuestra Salvación está aún en el futuro):  mas la esperanza que se ve, no es esperanza (proclama de otro modo la gran Verdad que todo lo que la Salvación se proporciona no está todavía dado al Creyente):  porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? (En efecto, esto sin rodeos nos dice que lo que viene está por encima de nuestras mejores expectativas que lo que está aquí en el presente, como para no servir de comparación alguna.)25 Empero si lo que no vemos esperamos (claramente nos dice que más, mucho más, está por venir), por paciencia esperamos (proclama la certidumbre de su llegada, porque el Espíritu Santo ha prometido que así será).26 Y asimismo también el Espíritu (el Espíritu Santo) ayuda nuestra flaqueza (la ayuda dada a nosotros por el Espíritu Santo fue hecha posible en su totalidad por y por medio de lo que Jesús hizo en la Cruz):  porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos (señala el significado de la oración, pero también que sin el Espíritu Santo, todo está en vano):  sino que el mismo Espíritu (Él Mismo) pide por nosotros (Él solicita o intercede de nuestra parte) con gemidos indecibles (no son gemidos de parte del Espíritu Santo, pero mejor dicho de nuestra parte, que pertenece a lo que viene del corazón y no se puede ser adecuadamente puesto en palabras). 27 Más Él Que escudriña los corazones (Dios el Padre), sabe cuál es el intento del Espíritu (lo que el Espíritu quiere que sea hecho, y no lo que nosotros queremos que sea hecho), porque conforme a la Voluntad de Dios, Él (el Espíritu Santo) intercede por los Santos (la meta principal del Espíritu es realizar la Voluntad de Dios en nuestras vidas, no nuestros deseos personales; en otras palabras, el Espíritu no es un botones glorificado). VENCEDORES 28 Y sabemos que a los que a Dios aman (pero sólo si las ciertas condiciones están llenadas), todas las cosas les obran juntas para bien (la primera condición), es a saber, a los que conforme al propósito son llamados (esto significa que es “Su Propósito, y no el nuestro,” que es la segunda condición; de otro modo, todas las cosas no obrarán juntas para nuestro bien).29 Porque a los que antes Él (Dios) conoció, también Él (el conocimiento previo de Dios) predestinó, para que fuesen hechos conformes a la Imagen de Su Hijo (nunca es la persona que está predestinada, pero mejor dicho el Plan), para que Él (Jesús) sea el Primogénito entre muchos Hermanos (no significa que Jesús fue Nacido de Nuevo como un pecador, como algunos enseñan, pero mejor dicho que Él es el Padre del Plan de Salvación, habiendo pagado el precio en la Cruz, que hizo todo esto posible). 30 Y a los que Él (Dios) predestinó (ser conformado a la Imagen de Su Hijo), a éstos también llamó (sin aquel “Llamado,” el hombre no puede ser salvo; tristemente, muchos rechazan “el Llamado” [Prov. 1:24-33]):  y a los que llamó, a estos también justificó (aquellos que respondieron fielmente al Llamado):  y a los que justificó, a estos también glorificó (glorificará en la Resurrección; la Justificación garantiza que será hecho).31 ¿Pues qué diremos a esto? (Esto se refiere al sufrimiento en la actualidad aguantado [vvs. 17-18] en comparación con “la Gloria que será revelada en nosotros.”)  Si Dios es por nosotros (debería haber sido traducido, “puesto que Dios está por nosotros”), ¿quién contra nosotros? (Es quien puede estar contra nosotros que realmente importará.)32 Él Que aun a Su Propio Hijo no perdonó (corresponde a la Gran Dádiva de Dios, es decir, el Señor Jesucristo), antes Le entregó por todos nosotros (la Cruz), ¿cómo no nos dará también con Él todas las cosas? (Podemos tener todas las cosas que pertenecen a la Vida y la Piedad, para las cuales Jesús pagó en la Cruz, es decir si nuestra Fe está siempre en Cristo y la Cruz [II Ped. 1:3-7].)33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? (En efecto, quiere decir, “¿Quién pronunciará aquellos culpables a quién Dios pronuncia Justos?”) Dios es el que Justifica (es Dios Quien pone las reglas para la Justificación, no el hombre). 34 ¿Quién es él que condenará? (Ningún hombre tiene el derecho de condenar el Plan de la Justificación de Dios.)  Cristo es El Que murió (si uno condena a un Creyente que confía en Cristo únicamente para la Justificación y la Santificación, él condena al mismo tiempo a Cristo y Su Muerte en la Cruz), más aun, El Que también resucitó (la Resurrección ratificó el hecho de que Jesús era el Sacrificio Perfecto, y que Dios lo aceptó como tal), Quien además está a la Diestra de Dios (se refiere a la exaltación de Cristo), El Que también intercede por nosotros (en la Mano Derecha de Dios, demostrando que Su Sacrificio ha sido aceptado, que garantiza la intercesión para nosotros). 35 ¿Quién nos apartará del Amor de Cristo? (Esto habla del Amor de Cristo por el Creyente, en vez del Amor del Creyente por Cristo.) ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? (Somos protegidos contra toda la influencia exterior, pero no de nosotros.  Si una persona quisiera, él puede separarse del Amor de Cristo por medio de rechazar la Cruz.)36 Como está escrito (Sal. 44:22), Por causa de Ti somos muertos todo el tiempo (el mundo siempre estaba opuesto a Cristo y lo que Él hizo en la Cruz; desgraciadamente, también la mayoría de la Iglesia); somos estimados como ovejas del matadero (la manera que el mundo nos mira; en sus ojos, somos merecedores sólo para la matanza). 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores (esto es una Santa arrogancia de la Victoria y la fuerza de Cristo) por medio de Aquel Que nos amó (Él nos amó bastante para dar Su Vida en la Cruz, que solo nos hace “más que vencedores”). 38 Por lo cual estoy convencido (el Apóstol ha afrontado las cosas de las cuales Él ahora habla) que ni la muerte, ni la vida, ni Ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura, nos podrá apartar del Amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (este Amor de Dios extendido a nosotros fue hecho posible únicamente por Cristo, y lo que Él ha hecho para nosotros en la Cruz; otra vez, este es el Amor de Dios por nosotros, que nunca vacila porque estamos “en Cristo Jesús”).

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